Cronología: 1986.

Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 170 cm.

Restauraciones: La imagen actual obedece a la profunda intervención llevada a cabo por el veleño Israel Cornejo (2007) sobre la talla de Antonio Díaz Fernández (1986), resanando la madera, remodelando su fisonomía, labrando nuevas manos, brazos y candelero, y policromándola de nuevo.

Análisis Artístico: Responde hoy en día a la plástica escultórica de Israel Cornejo, heredera de los modelos marianos del último neobarroco sevillano del siglo XX y caracterizada por el semblante juvenil e idealizado y las nacaradas carnaciones. Conserva los ojos de vidrio colocados en su momento por Antonio Díaz Fernández y el detalle de las cuatro lágrimas surcando su rostro, aunque éstas últimas son de nueva factura y se le ha añadido una. Por lo demás, muestra las cejas y las pestañas inferiores pinceladas pelo a pelo; finas pestañas de pelo natural en los párpados superiores, ahora más perfilados; los labios más abiertos y anatomizados en su interior; y los músculos del cuello acentuados para simular los efectos del llanto, algo que también se refleja en las rojeces del rostro, lo que atenúa un tanto la extrema palidez de la figura. La cabeza, ligeramente inclinada hacia el lado derecho, queda enmarcada por una cabellera esculpida en la madera, sesgada al centro y organizada en abocetados mechones. Las nuevas manos se hallan también abiertas para sostener el manípulo y el santo rosario.

Preseas: Corona de metal dorado, cincelada por el orfebre sevillano Manuel de los Ríos (1989).